Hector Oesterheld, October 28, 2007

by Bob Row

Oesterheld

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This article recalls the personality of the late adventure comics Argentinean writer -here depicted in his most famous character (”el Eternauta”) costumes. A geologist and children stories writer, he turned to comics as a means of to externalize his moral and political inner convictions. These changed from social integration and modernization in the 50s to the Montoneros guerrilla warfare in the 70s. He ended kidnapped (”desaparecido”) and killed by the latest military Junta, together with his four daughters, their husbands and children (two of them recovered lately).
I was a young reader of his more philosophical comics (”Ernie Pike”, “Mort Cinder”) but didn’t went attracted by his more famous and political one. I find his journey and his horrible fate a symptom of the peculiar Argentine political paradoxes. As the middle class felt his social status jeopardized by the closure of the democratic ways of industrial development promoted by the Nixon’s era intervention, its most humanistic members turned to belief in some sort of popular (not communist) “revolution”.

Este artículo recuerda la personalidad del fallecido escritor argentino de historietas de aventuras, aquí caracterizado como su más famoso personaje (”el Eternauta”). Geólogo y escritor de cuentos infantiles, se volcó a la historieta como medio de expresión de sus convicciones morales y políticas. Éstas cambiaron desde la modernización y la integración social en los ‘50 a la guerrilla de los Montoneros en los ‘70. Terminó secuestrado (”desaparecido”) y muerto por la última Junta militar, junto a sus cuatro hijas, sus maridos y cuatro hijos (dos de los cuales luego recuperados).
Yo fui un joven lector de sus historietas más filosóficas (”Ernie Pike”, “Mort Cinder”) pero no me sentí atraído por la más famosa y política de ellas. Encuentro en su trayectoria y horrible destino un síntoma de las peculiares paradojas políticas argentinas. En tanto la clase media sintió amenazada su posición por la clausura de las vías democráticas de industrialización -promovidas por la intervención de la era Nixon- sus miembros más humanistas llegaron a creer en una suerte de “revolución” popular (no comunista).

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