Latin science / Ciencia latina, December 24, 2007

by Bob Row

Lula_Cris

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Dr. Ciapuscio recognizes (Spanish) that Nestor Kirchner’s time in office has shown an improvement in the attention posed on the science and technology fields. Now, it seems, this trend will be followed by Cristina. Two signs to keep hope: a dedicated new Ministry and a coming agreement of joint basic scientific research with Brazil. Many questions still remain about the implementation, the role to be accomplished by the private sector et cetera. In the end the article praises the coherence with which our neighbors has been improving the science-technology-industry relationship over the last decades.
I agree with most of these opinions but I find hard to trust to a private sector (business class, bourgeois, or the name you like) who has been in the past very hostile to science, absurd as it sounds. Many of them joined the military in their tagging the scientists as “subversives”. They just wanted protective tariffs and the worker’s demands to be suppressed. Today, when the main industries are of foreign own, who will be the private investor to sponsor, say, the development of nuclear central building ability of the Invap as to compete in the global market? Which one if not the State’s government itself? By the way, this is the reason for the success of populist politicos in Latin America that “purists” democrats dislikes so much.

El Dr. Ciapuscio reconoce que durante el gobierno de Nestor Kirchner se vio un mejoramiento en la atención puesta sobre la ciencia y la tecnología. Ahora parece que esta tendencia será continuada por Cristina. Dos señales para tener esperanzas: la creación de un Ministerio del ramo y un próximo acuerdo con Brasil para coordinar la inversión en investigación básica. Varios interrogantes permanecen acerca de la implementación, el papel asignado al sector privado, etc. Hacia el final, el artículo encomia la coherencia con la que nuestros vecinos han venido mejorando la relación entre ciencia, tecnología e industria durante las últimas décadas.
Estoy de acuerdo con la mayoría de estas opiniones pero encuentro difícil confiar en un sector privado (empresarios, burguesía o el nombre que guste) que ha sido antes muy hostil a la ciencia, absurdo como esto suene. Muchos de ellos junto a los militares etiquetaron a los científicos como “subversivos”. Ellos sólo buscaron tarifas proteccionistas y la supresión de las demandas obreras. Ahora, cuando las principales industrias son de propiedad extranjera, ¿cuál va a ser el inversor privado que patrocine, digamos, el desarrollo de la capacidad del Invap para construir centrales nucleares y competir en el mercado global? ¿Quién sino el gobierno estatal mismo? Dicho sea de paso, esta es la razón del éxito de los políticos populistas en Latinoamérica que disgustan tanto a los demócratas puntillosos.

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