Jose Ingenieros, October 4, 2008

by Bob Row

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I did this for an article by Dr. Ciapuscio that deals with psychological judgments on political leaders delivered by a Spanish psychiatrist. Although his “diagnostics” tell more of his political preferences than of his scientific stature, it gives the occasion to recall one of the founders of this kind of biological (non Freudian) psychology, the Argentinian José Ingenieros (English brief here and extended here) whose work parallels that of Austrian Sigmund Freud in a very divergent direction (well, not parallels then). Ingenieros was a member of the positivist movement that in the local fin de siecle took the offensive against the traditional monopoly of the Church over the Education and the Science. They fought for the right to a non religious scientific approach and even felt themselves as the vanguard of a socialist, humanist moral. In fact, Ingenieros crude biological materialism produced a rigid set of classifications where individuals where labeled once and for all and a voluntaristic moral scale more suited for a liberal individualistic society than for a socialist one. Interesting enough, a similar biological approach was predominant in the Stalinist USSR as is in todays free market oriented American capitalism, while the Freudian way and its linguistic Lacanian version found a wider reception in more cultural neurotic societies like France and Argentina. And I’m grateful for it.

 Hice esto para un artículo del Dr. Ciapuscio a propósito de los juicios psicológicos sobre líderes políticos publicados por un psiquiatra español. Aunque sus “diagnósticos” dicen más sobre sus preferencias políticas que sobre su estatura científica, son la ocasión para recordar a uno de los fundadores de este tipo de psicología biológica (no freudiana), el argentino José Ingenieros, quien trabajó paralelamente al austríaco Sigmund Freud en direcciones muy divergentes (bueno, no paralelas, entonces). Ingenieros fue miembro del movimiento positivista que en el “fin de siecle” local tomó la ofensiva contra el monopolio tradicional de la Iglesia sobre la Educación y la Ciencia. Ellos lucharon por el derecho a un enfoque científico, no religioso e incluso se sintieron la vanguardia de una moral socialista y humanista. De hecho, el crudo materialismo biológico de Ingenieros produjo un rígido juego de clasificaciones en el que los individuos eran etiquetados de una vez y para siempre y una escala moral voluntarista más apropiada para una sociedad individualista liberal que para una socialista. Muy interesantemente, un enfoque biológico similar fue predominante en la URSS stalinista así como en el capitalismo de libre mercado norteamericano de hoy, mientras que la vía freudiana y su versión lingüística lacaniana encontraron una recepción más amplia en sociedades culturalmente más neuróticas como la francesa y la argentina. Y yo doy gracias por eso.

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