Jose Rucci, October 6, 2008

by Bob Row

Rucci_Reato

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Rucci was the chairman of Argentina’s Union’s Confederation (CGT) in the early seventies who was murdered soon after Juan Peron’s landslide vote for President (September, 1973). The assassination was charged on the leftist Peronist armed group Montoneros (English), even though they never formally recognized their responsibility. A new book by Ceferino Reato (Spanish) was the occasion for a claim to reopen the case, even to include it as a Human Rights one. The book itself brings no new discoveries as other previously told the facts: it was decided by a fraction of Marxist origin (FAR) merged with Montoneros. The heavy political burden tough, fell on the shoulders of all the left wing of Perón’s followers who found themselves repudiated by their leader and thereafter prosecuted by the death squads (Triple A) as well as the ensuing military dictatorship.

The article doesn’t asks why the claim to reopen the case aroused this year, not before. I find a convergence of interests eased by the recent stumble of the Government: the rightist opposition forces found a Peronist martyr to raise against the Presidential leftist rethoric without being dubbed anti-popular. The friends of prosecuted military use it to dismiss the ongoing trials. And the Peronist rightists want the Government to cut its ties outside their Party, so it’ll become more dependent on their unions and territorial machinery.

 Rucci fue el Secretario General de la Confederación General del Trabajo en los tempranos ‘70 asesinado justo después del último triunfo electoral de Juan Perón como ppresidente (Set 1973). Del asesinato se acusó al grupo armado peronista de izquierda Montoneros, aunque ellos nunca reconocieron formalmente su responsabilidad. Un nuevo libro de Cerferino Reato ha sido el pretexto para reclamar la reapertura del caso e incluirlo entre los de “lesa humanidad”. El libro en sí no presenta novedades sobre los hechos ya relatados por otros: fue una decisión de la fracción de origen marxista (FAR) fusionada con Montoneros. La pesada carga, sin embargo, recayó sobre toda el ala izquierda de los seguidores de Perón, quienes se vieron repudiados por su líder y luego perseguidos por las bandas parapoliciales (Triple A) así como por la posterior dictadura militar.

El artículo no se pregunta por qué el reclamo de reabrir el caso se elevó este año y no antes. Yo encuentro una convergencia de intereses facilitada por el reciente tropiezo del gobierno: las fuerzas opositoras de derecha encontraron un mártir peronista que levantar contra la retórica izquierdista presidencial sin ser acusados de anti-populares. Los amigos de militares enjuiciados lo usan para desechar los juicios en curso. Y los peronistas de derecha quieren que el gobierno corte sus lazos fuera del Partido y se torne dependiente de su maquinaria gremial y territorial.

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