Raul Alfonsin, November 8, 2008

by Bob Row

Alfonsin

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This one was due to be posted two weeks ago to mark the 25 anniversary of the return of Argentina to democracy. But I can’t link to the article because somebody at the Rio negro newspaper didn’t his job.

I voted for him even thought I was affiliated with other party (Intransigente) to help some friends, because he was the only one with chances eager to trial the military Juntas. I must confess, I didn’t expected to get more than three years of democracy until another military coup. I was wrong and I must recognize it was not easy for Alfonsin to avoid the obstacles posed by those who couldn’t topple him but were able to paralyze his administration. From the left wing there were those who expected a radical change: trials to every military involved in tortures, a denounce and default of the foreign debt and so on. My answer then was that the military and it’s “Chicago boys” weren’t defeated by a popular uprising but by themselves. Was the Argentinian people determined to suffer ten years of economic isolation and shortages of all kind? No, it wasn’t; and Alfonsin wasn’t Castro either. But he was a refreshing breeze of democracy by that time. Peronists by then were well behind him in this respect.

Esto debía ser posteado hace dos semanas con ocasión del 25º aniversario del retorno de la Argentina a la democracia. Pero no puedo linkear la nota porque alguien en el diario Río Negro no hizo su trabajo.

Yo lo voté pese a que estaba afiliado a otro partido (Intransigente) para ayudar a unos amigos, porque era el único con posibilidades dispuesto a juzgar a las Juntas militares. Debo confesar que no esperaba tener más de tres años de democracia antes del próximo golpe militar. Me equivoqué y debo reconocer que no fue fácil para Alfonsín evadir los obstáculos puestos por aquellos que no podían voltearlo pero eran capaces de paralizar su gobierno. Desde la izquierda había los que esperaban un cambio radical: juicios para todos los militares involucrados en torturas y una denuncia y default de la deuda externa. Mi respuesta entonces era que los militares y sus “Chicago boys” no fueron derrotados por un levantamiento popular sino por sí mismos. ¿Estaba el pueblo argentino dispuesto a sufrir diez años de aislamiento económico y escaceses de todo tipo? No lo estaba y Alfonsín no era Castro. Pero fue una refrescante brisa de democracia para esa época. Los peronistas, por entonces, estaban bastante atrás en este aspecto.

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